domingo, 22 de junio de 2014
Catatonía
Un movimiento imperceptible al ojo humano y no humano eleva el vientre respondiendo a un empuje interno, pero ella no sabe qué hacer con él. No transmite vibración al resto de células perezosas. Monosilábicamente grita para dentro de su cavidad interior órdenes de reacción. Nadie escucha. Nada escucha. Afuera no hay nadie a quién advertir de este terror que sienten sus tejidos y que los convierte en rígidos pero frágiles, como el cristal. Prefiere romperse a la quietud hueca, pero no adivina nada que alcanzar y sí mucho de qué huir. Espera en silencio un movimiento.
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