domingo, 22 de junio de 2014

Catatonía

Un movimiento imperceptible al ojo humano y no humano eleva el vientre respondiendo a un empuje interno, pero ella no sabe qué hacer con él. No transmite vibración al resto de células perezosas. Monosilábicamente grita para dentro de su cavidad interior órdenes de reacción. Nadie escucha. Nada escucha. Afuera no hay nadie a quién advertir de este terror que sienten sus tejidos y que los convierte en rígidos pero frágiles, como el cristal. Prefiere romperse a la quietud hueca, pero no adivina nada que alcanzar y sí mucho de qué huir. Espera en silencio un movimiento.

miércoles, 18 de junio de 2014

Me gusta el lápiz con el que escribes, no otro, sino el tuyo, el que agarras con los dedos índice, anular y pulgar porque no te dio la gana usar el corazón, y te endurece el callo del extremo que está abultado y amarillo, sobre todo cuando aprietas fuerte la madera de este lápiz para no dejar escapar las palabras que se agolpan y las líneas que conforman el grabado sobre el papel blanco que recibe cada miligramo de grafito negro brillante que huele a tu colegio y no otro, sino el tuyo.





domingo, 8 de junio de 2014

Yendo siempre hacia el Este te encuentras con una marea constante con corrientes invisibles pero de una fortaleza descomunal que acompaña a millones de seres que viajan a través del planeta. 
Yendo siempre hacia el Oeste te encuentras una tierra árida y humeante, extraña y ajena, misteriosa, exasperante, casi audible desde tu posición.
Yendo al Sur el calor.
Yendo al Norte el frío. 
Y aquí te escondes, encerrado en tu dilema que parece eterno, preguntándote qué pasa si no pasa nada. Qué ocurre si nada se mueve y todo permanece en esta niebla espesa, onírica, yerma.